Identificar el problema es el primer paso para decidir el abordaje adecuado.
Cambios anatómicos, molestias funcionales o secuelas después del parto pueden requerir diferentes tipos de cirugía. La indicación depende de qué estructuras están afectadas y de los síntomas de cada mujer.
Picor, ardor, dolor, molestias durante las relaciones o cambios en la piel y la anatomía vulvar pueden tener causas muy diferentes. Identificarlas es el primer paso para poder tratarlas.
La perimenopausia y la menopausia pueden producir cambios en el sueño, el estado de ánimo, la sexualidad y la salud vulvovaginal, urinaria, ósea y cardiovascular. La valoración y el tratamiento se individualizan para cada mujer.
PRP, exosomas autólogos, Cellular Matrix, radiofrecuencia y ondas de choque son herramientas diferentes que pueden utilizarse en situaciones seleccionadas. Primero valoro el problema y después qué tratamiento puede tener sentido.
Las pérdidas de orina, la urgencia y otros problemas del suelo pélvico no son todos iguales. Identificar qué está ocurriendo permite decidir qué tratamiento puede ser más adecuado.
El primer paso es entender qué te ocurre y, a partir de ahí, valorar las opciones más adecuadas para ti.