Las pérdidas de orina son frecuentes, pero no tienes por qué normalizarlas
Las pérdidas de orina y otros síntomas urinarios son muy frecuentes en las mujeres, especialmente después de los embarazos y partos o durante la menopausia.
Pero no todas las pérdidas son iguales ni tienen la misma causa.
Antes de recomendar ejercicios, fisioterapia, EMSELLA u otro tratamiento, primero necesito saber qué está ocurriendo y cómo funciona tu suelo pélvico.
Valoración Clínica Presencial
La incontinencia urinaria significa simplemente que existe una pérdida involuntaria de orina. Lo importante es saber cuándo y por qué ocurre.
Es lo que llamamos incontinencia urinaria de esfuerzo. Puede ocurrir al:
La necesidad de orinar aparece de forma repentina y cuesta posponerla. En ocasiones se produce el escape antes de conseguir llegar al baño. También puedes notar que necesitas orinar con mucha frecuencia o que te levantas varias veces durante la noche.
Algunas mujeres tienen pérdidas al realizar esfuerzos y, además, episodios de urgencia. Lo llamamos incontinencia urinaria mixta. En estos casos es importante identificar qué componente predomina y cuál está afectando más a tu día a día.
Al toser, estornudar, correr o saltar aumenta bruscamente la presión sobre la vejiga.
Normalmente existen diferentes mecanismos que ayudan a mantener la uretra cerrada en ese momento.
Cuando ese sistema de soporte y continencia no responde suficientemente, puede producirse un escape.
Los embarazos y partos pueden influir, pero no necesitas haber tenido hijos para presentar incontinencia de esfuerzo.
La menopausia, determinadas cirugías, las características de los tejidos y otros factores también pueden intervenir.
Cuando una mujer tiene pérdidas de orina es frecuente que le digan: "Tienes que fortalecer el suelo pélvico." Pero el suelo pélvico no funciona simplemente como un músculo que está fuerte o débil.
Y eso explica por qué hacer más y más contracciones no siempre es la solución.
Los ejercicios de suelo pélvico pueden ser muy útiles cuando están bien indicados, pero para que funcionen es importante contraer los músculos correctos, hacerlo correctamente y saber utilizarlos cuando los necesitas.
Algunas mujeres contraen también abdomen, glúteos o piernas sin trabajar adecuadamente el suelo pélvico.
Otras saben contraer, pero tienen dificultad para relajar.
Y otras tienen un problema que no se explica únicamente por la musculatura.
Por eso, si llevas tiempo haciendo ejercicios y continúas con síntomas, no significa necesariamente que tengas que hacer todavía más. Puede ser necesario revisar qué está ocurriendo.
Orinar con mucha frecuencia puede tener diferentes explicaciones. Importa saber cuánto bebes, qué bebes, cuánto orinas cada vez, si existe urgencia, si te despiertas durante la noche y si hay otros síntomas.
Por eso, frecuencia urinaria, urgencia e incontinencia no significan exactamente lo mismo.
Es muy habitual.
Antes de salir de casa.
Antes de conducir.
Antes de una reunión.
Antes de acostarte.
Ir al baño ocasionalmente antes de una situación concreta no supone necesariamente un problema.
Pero cuando se convierte en un hábito repetido, puede hacer que te acostumbres a vaciar la vejiga con cantidades cada vez menores y formar parte de un patrón de frecuencia o urgencia urinaria.
Si existe urgencia, una de las estrategias que podemos utilizar es precisamente volver a entrenar progresivamente la relación entre la vejiga y las ganas de orinar.
Puede estar relacionada con la vejiga, pero también con cuánto y cuándo bebes, determinados medicamentos, problemas del sueño y otras situaciones médicas.
Por eso, si te levantas repetidamente por la noche, no asumiría automáticamente que necesitas fortalecer el suelo pélvico. Primero hay que entender por qué está ocurriendo.
Durante la menopausia también pueden cambiar los tejidos de la vulva, vagina y vías urinarias. La disminución de estrógenos puede contribuir a:
Por eso, en una mujer menopáusica con síntomas urinarios, no siempre la respuesta es hacer más ejercicios de suelo pélvico. A veces también necesitamos tratar la salud de los tejidos genitourinarios.
Cuando está indicado, realizo una exploración para valorar la anatomía y función del suelo pélvico.
Puedo comprobar cómo contraes y relajas la musculatura y si existen otros problemas, como alteraciones del soporte vaginal, prolapsos, cicatrices o cambios vulvovaginales.
Y si considero que necesitas pruebas o una valoración más específica, te explicaré cuáles.
No existe un tratamiento único para todas las pérdidas de orina. Dependiendo del tipo de incontinencia y de la valoración, puedo plantear diferentes opciones.
En algunas pacientes, modificar determinados hábitos de líquidos, cafeína o micción puede ayudar.
Especialmente útil en determinados problemas de urgencia y frecuencia urinaria.
Permite trabajar de forma individualizada fuerza, resistencia, coordinación, relajación y otros aspectos de la función muscular.
Cuando los cambios hormonales y de los tejidos están contribuyendo a los síntomas.
Puede utilizarse en pacientes seleccionadas para trabajar la musculatura del suelo pélvico mediante estimulación electromagnética.
En determinados casos existen tratamientos farmacológicos, procedimientos específicos o alternativas quirúrgicas.
El tratamiento adecuado depende del tipo de problema, no de tener disponible una determinada tecnología.
EMSELLA utiliza un campo electromagnético de alta intensidad para estimular la musculatura del suelo pélvico y provocar contracciones repetidas.
Durante la sesión permaneces sentada y vestida en el dispositivo.
No requiere agujas, cirugía ni anestesia y, después del tratamiento, puedes continuar con tus actividades habituales.
Notarás contracciones repetidas e intensas de la musculatura del suelo pélvico. La intensidad se adapta progresivamente durante la sesión según tu tolerancia.
No tienes que realizar voluntariamente cada una de las contracciones: el dispositivo provoca la estimulación muscular.




Porque no todos los problemas del suelo pélvico se deben a falta de fuerza.
EMSELLA puede ser una herramienta interesante cuando quiero trabajar la musculatura, pero hacer contraer un músculo repetidamente no soluciona automáticamente cualquier problema del suelo pélvico.
Si existe exceso de tensión, dificultad para relajar, problemas de coordinación, determinados prolapsos o si los síntomas tienen un componente importante de urgencia u otra causa, puede ser necesario un abordaje diferente o combinar distintas estrategias.
Primero valoro. Después decido si tiene sentido utilizarlo.
La fisioterapia del suelo pélvico permite realizar una valoración funcional individual y trabajar aspectos como fuerza, coordinación, relajación, respiración y control muscular.
EMSELLA permite provocar de forma no invasiva contracciones repetidas de la musculatura mediante estimulación electromagnética.
En algunas pacientes puede utilizarse como parte del tratamiento y, en otras, puede tener más sentido otro abordaje.
Por eso, cuando una paciente me dice "desde que tuve a mi hijo ya no estoy igual", necesito saber exactamente qué ha cambiado.
CONOCER MÁS SOBRE RECONSTRUCCIÓN POSPARTOEl tratamiento conservador es muy importante, pero no todos los problemas se resuelven únicamente con ejercicios o dispositivos.
Por ejemplo, una incontinencia de esfuerzo significativa puede requerir otras alternativas.
También puede existir un prolapso u otra alteración anatómica que necesite una valoración específica.
Si durante la exploración encuentro algo que requiere otro estudio o tratamiento, te explicaré qué está ocurriendo y cuáles son las siguientes opciones.
Quizás has dejado de saltar.
Cruzas las piernas antes de estornudar.
Vas al baño antes de salir "por si acaso".
Sabes dónde están todos los baños cuando sales.
O utilizas un protector porque nunca sabes cuándo puede ocurrir.
A veces estas pequeñas adaptaciones terminan formando parte de la rutina.
Pero antes de adaptarte al problema, podemos intentar entenderlo.
Mi objetivo es identificar qué tipo de síntomas tienes, valorar cómo funciona tu suelo pélvico y explicarte qué opciones pueden ayudarte.