Comprender la enfermedad, controlar los síntomas y proteger la salud vulvar a largo plazo
El liquen escleroso es una enfermedad inflamatoria crónica que afecta principalmente a la piel de la vulva y, en algunas mujeres, también a la zona alrededor del ano.
Puede provocar picor, ardor, pequeñas fisuras, molestias o dolor durante las relaciones y, con el tiempo, cambios en la anatomía vulvar.
Con un diagnóstico adecuado, tratamiento y seguimiento es posible controlar la enfermedad, mejorar los síntomas y reducir el riesgo de que aparezcan cicatrices o cambios progresivos en la anatomía.
Valoración Presencial y Confidencial
No todas las mujeres presentan los mismos síntomas. Algunas tienen molestias importantes y otras apenas notan síntomas y descubren los cambios durante una revisión ginecológica.
Puede ser persistente, aparecer por temporadas o incluso empeorar por la noche.
La piel puede cambiar de color o textura y volverse más sensible.
La piel puede abrirse con facilidad, especialmente con el roce o durante las relaciones sexuales, provocando escozor, dolor o pequeños sangrados.
Caminar, montar en bicicleta, hacer deporte o utilizar ropa ajustada puede resultar incómodo cuando la piel está inflamada o sensible.
La inflamación, las fisuras, las cicatrices o el estrechamiento de la entrada vaginal pueden provocar molestias o dolor.
Cuando la enfermedad lleva tiempo activa pueden aparecer cicatrices, adherencias y cambios en los labios vulvares o alrededor del clítoris.
No conocemos una única causa del liquen escleroso. Sabemos que existe un proceso inflamatorio y que puede asociarse a algunas enfermedades autoinmunes, especialmente de la tiroides, aunque esto no significa que todas las pacientes tengan una enfermedad autoinmune. No aparece por falta de higiene ni porque hayas hecho algo que lo haya provocado.
No. El liquen escleroso no es una infección ni una enfermedad de transmisión sexual. No se contagia a través de las relaciones sexuales.
No se considera una enfermedad causada directamente por las hormonas. Sin embargo, puede coexistir con sequedad, atrofia o síndrome genitourinario de la menopausia. Cuando esto ocurre, puede ser necesario tratar ambas situaciones.
Es una enfermedad crónica. Por eso hablamos más de controlar la enfermedad que de curarla definitivamente. Con el tratamiento adecuado muchas mujeres pueden permanecer durante largos periodos con la enfermedad bien controlada y con pocos síntomas o ninguno.
Cuando permanece activa durante mucho tiempo puede producir inflamación y cicatrización progresiva. Esto puede provocar fisuras frecuentes, dolor, adherencias alrededor del clítoris, cambios en los labios vulvares o estrechamiento de la entrada vaginal. Por eso es importante tratar el liquen incluso cuando en determinados momentos apenas produce molestias.
Diagrama educativo – cambios anatómicos asociados al liquen escleroso
Sí. La inflamación crónica puede dar lugar a una cicatrización progresiva y a la reabsorción de tejidos. Este diagrama simplificado ilustra los cambios anatómicos que pueden ocurrir sin tratamiento.

Sin cicatrices ni alteraciones tisulares. El capuchón del clítoris, clítoris, labios menores, labios mayores y entrada vaginal están claramente definidos, son flexibles y sanos.
El objetivo del tratamiento no es solamente quitar el picor. También es controlar la inflamación y proteger la anatomía y la función de la vulva a largo plazo.
El diagnóstico del liquen escleroso es principalmente clínico. En muchas pacientes puedo reconocerlo por los síntomas y por los cambios característicos de la piel y la anatomía vulvar.
Te preguntaré desde cuándo tienes picor, ardor, fisuras, dolor u otras molestias y cómo han evolucionado.
Es importante conocer qué cremas, corticoides, tratamientos hormonales u otros productos has utilizado anteriormente y cómo has respondido a ellos.
Valoraré el estado de la piel y si existen inflamación, fisuras, cicatrices, adherencias o cambios en los labios, alrededor del clítoris o en la entrada vaginal.
Para mí es importante que entiendas qué está ocurriendo, qué queremos conseguir con el tratamiento y cómo puedes cuidar la zona.
No.
En muchos casos el diagnóstico puede realizarse mediante la historia clínica y la exploración.
La biopsia puede ser necesaria cuando existen dudas sobre el diagnóstico, aparece una zona diferente o persistente que necesita estudiarse o la evolución no es la esperada.
El tratamiento no busca solamente aliviar los síntomas. El objetivo es controlar la inflamación, proteger la piel, prevenir la cicatrización y reducir el riesgo de que aparezcan nuevos cambios en la anatomía vulvar.
Los corticoides tópicos de alta potencia son el tratamiento médico de primera línea del liquen escleroso.
Sé que la palabra “corticoide” puede generar preocupación en algunas pacientes. Sin embargo, cuando se utilizan correctamente y con seguimiento médico, son tratamientos eficaces y pueden utilizarse de forma segura en la piel vulvar.
Porque la ausencia de picor no siempre significa que la enfermedad esté completamente inactiva.
El objetivo no es utilizar más corticoide del necesario, sino utilizar la cantidad y frecuencia adecuadas para mantener la enfermedad controlada y proteger la piel.
Protección Cutánea Continua
No es necesario lavar repetidamente la vulva ni utilizar productos especiales. La limpieza debe ser suave y sin frotar la piel.
Los geles íntimos, jabones perfumados, desodorantes, toallitas y otros productos pueden irritar una piel que ya está sensible. En esta zona, muchas veces menos productos es mejor.
Los emolientes e hidratantes adecuados pueden ayudar a proteger la barrera de la piel y disminuir la sequedad y el roce.
Si montar en bicicleta, correr, utilizar determinada ropa o alguna otra actividad aumenta las molestias, puede ser conveniente reducir temporalmente el roce hasta controlar la inflamación.
Si existe sequedad o fricción, un lubricante adecuado puede ayudar. Pero si aparecen fisuras, sangrado o dolor persistente durante las relaciones, es importante valorar la causa en lugar de asumir que es algo con lo que tienes que convivir.
Conocer cómo es tu vulva habitualmente puede ayudarte a reconocer si aparece algún cambio nuevo. Puedes observar periódicamente la zona con ayuda de un espejo, sin necesidad de hacerlo de forma obsesiva.
Existe un pequeño aumento del riesgo de desarrollar cáncer vulvar en las mujeres con liquen escleroso.
Esto no significa que tener liquen escleroso implique que vas a desarrollar cáncer.
Es una de las razones por las que son importantes:
El objetivo del seguimiento es poder detectar cualquier cambio que necesite estudiarse de forma precoz.
El liquen escleroso es una enfermedad crónica y el seguimiento no debe depender únicamente de si tienes picor o molestias.
La frecuencia de las revisiones se adapta a cada paciente y a la evolución de la enfermedad.

Sí. En determinadas pacientes puedo valorar tratamientos complementarios dirigidos a mejorar algunos síntomas o determinadas características del tejido vulvar. Estos tratamientos no sustituyen a los corticoides ni al seguimiento médico del liquen escleroso. Además, no todas las opciones tienen el mismo nivel de evidencia científica y su indicación debe individualizarse.
Utiliza componentes obtenidos de la propia sangre de la paciente y puede valorarse como tratamiento complementario en casos seleccionados.
Combina PRP autólogo con ácido hialurónico y puede utilizarse en determinadas pacientes dentro de un abordaje regenerativo del tejido.
Pueden formar parte de protocolos regenerativos individualizados en pacientes seleccionadas.
No trata directamente el liquen escleroso. Sin embargo, cuando además existe atrofia o síndrome genitourinario de la menopausia, tratar el componente hormonal puede ayudar a mejorar la sequedad y otros síntomas asociados.
Los tratamientos complementarios se valoran caso por caso y nunca sustituyen el tratamiento médico necesario para mantener el liquen controlado.
El tratamiento médico puede controlar la inflamación, pero no siempre puede revertir una cicatriz o una adherencia que ya se ha formado. Cuando la enfermedad está adecuadamente controlada y existen secuelas anatómicas que producen síntomas o afectan a la función, en determinadas pacientes puedo valorar una cirugía reconstructiva.
Cuando el tejido cicatricial limita la movilidad del capuchón o mantiene el clítoris cubierto. En casos seleccionados puede ser posible liberar cuidadosamente estas adherencias.
Cuando producen molestias o alteran significativamente la anatomía.
Cuando la cicatrización ha reducido la entrada vaginal y esto produce dolor o dificultad funcional.
La cirugía no cura el liquen escleroso ni sustituye su tratamiento médico. Su objetivo es tratar determinadas secuelas anatómicas cuando están presentes.
Después de una cirugía, el control y seguimiento del liquen continúa siendo necesario.
Ver la Explicación
Mira cómo la Dra. Evelyn Alba explica personalmente qué es el liquen escleroso, cómo se manifiesta y las opciones de tratamiento más efectivas disponibles hoy.
Si tienes picor persistente, fisuras, molestias, dolor durante las relaciones, cambios en la piel o ya estás en tratamiento y quieres revisar tu evolución, puedes solicitar una valoración.
En consulta podré examinar la piel y la anatomía vulvar, revisar los tratamientos que has utilizado y explicarte qué opciones pueden ser adecuadas en tu caso.