Dra. Evelyn Alba
MENOPAUSIA Y SALUD HORMONAL

Menopausia y Salud Hormonal

No se trata solamente de dejar de tener la regla

La menopausia es una etapa natural de la vida de la mujer, pero la transición puede comenzar años antes de la última menstruación.

Durante este periodo pueden aparecer sofocos, cambios en el sueño, alteraciones del ciclo menstrual, cambios en el estado de ánimo, dificultad para concentrarse, sequedad vaginal, molestias sexuales o cambios en la composición corporal.

Algunas mujeres apenas tienen síntomas. Para otras, afectan de forma importante a su descanso, trabajo, relaciones o calidad de vida.

Mi objetivo en consulta es ayudarte a entender qué está ocurriendo, qué síntomas pueden estar relacionados con esta etapa y qué opciones tienes, hormonales o no hormonales.

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Consulta de Menopausia

Valoración Clínica Confidencial

PERIMENOPAUSIA, MENOPAUSIA... ¿EN QUÉ MOMENTO ESTOY?

La menopausia no ocurre de un día para otro

Perimenopausia

La perimenopausia es el periodo de transición que precede a la menopausia. Puede comenzar años antes de la última menstruación y es frecuente que los ciclos empiecen a cambiar.

Pueden hacerse más cortos, más largos, más abundantes, más escasos o simplemente más impredecibles.

La menopausia se confirma cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación, siempre que no exista otra causa que explique su ausencia. Después comienza la posmenopausia.

¿Y si llevo un DIU hormonal o no tengo útero?

En algunas mujeres la menstruación no nos permite saber fácilmente en qué etapa se encuentran.

Puede ocurrir, por ejemplo, si utilizas determinados tratamientos hormonales, llevas un DIU hormonal o te han realizado una histerectomía.

En estas situaciones, los antecedentes, la edad, los síntomas y, cuando sea necesario, determinadas pruebas pueden ayudarme a valorar el momento hormonal.

LOS SÍNTOMAS NO SON SOLO SOFOCOS

La transición hormonal puede manifestarse de muchas maneras

Los síntomas pueden comenzar incluso cuando todavía tienes menstruaciones. Entre los más frecuentes encontramos:

1

Sofocos y sudores nocturnos

Pueden aparecer durante el día o interrumpir repetidamente el sueño.

2

Alteraciones del sueño

Dificultad para conciliarlo, despertares frecuentes o sensación de no haber descansado.

3

Cambios emocionales

Irritabilidad, mayor sensibilidad emocional, ansiedad o cambios del estado de ánimo.

4

Dificultad para concentrarse

Algunas mujeres describen olvidos, menor claridad mental o la sensación de tener “niebla mental”.

5

Cambios en el ciclo menstrual

Las reglas pueden hacerse irregulares y cambiar en duración o cantidad.

6

Molestias físicas e íntimas

Dolores musculares o articulares, cambios en el deseo sexual, sequedad o molestias vulvovaginales, dolor durante las relaciones o síntomas urinarios.

No todo lo que ocurre a los 40 o 50 años se debe necesariamente a la menopausia. Por eso, si un síntoma necesita estudiarse, no debemos atribuirlo automáticamente a las hormonas.

“ ”
“NO ME SIENTO COMO ANTES”

Hay mujeres que no llegan a consulta por un único síntoma.

Me dicen:

“Duermo peor.”
“Estoy agotada.”
“No me concentro igual.”
“Tengo menos deseo.”
“Me noto diferente.”

A veces existe una combinación de síntomas relacionados con la transición menopáusica. Otras veces pueden coexistir problemas de sueño, alteraciones tiroideas, anemia, estrés, medicamentos u otras situaciones que también debemos tener en cuenta.

Mi objetivo no es atribuirlo todo a las hormonas, sino entender qué puede estar ocurriendo en tu caso.

ESTUDIOS HORMONALES

¿Necesito una analítica hormonal? No siempre

En muchas mujeres mayores de 45 años con síntomas característicos, la perimenopausia o menopausia puede identificarse clínicamente y no necesitamos una analítica hormonal para demostrarla.

Además, durante la perimenopausia los niveles hormonales pueden fluctuar considerablemente, por lo que una determinación aislada no siempre refleja lo que está ocurriendo.

Eso no significa que las analíticas no sean útiles. Dependiendo de tus síntomas y antecedentes, puedo solicitar estudios para descartar otras causas o valorar aspectos de tu salud que sean relevantes.

No pido hormonas simplemente por pedirlas: solicito las pruebas que puedan aportar información útil para cada paciente.

MI VALORACIÓN: MUCHO MÁS QUE MIRAR LAS HORMONAS

Antes de decidir si necesitas tratamiento, reviso tu situación global

Antes de decidir si necesitas tratamiento hormonal, no hormonal o simplemente seguimiento, reviso tu situación de forma global. Puedo valorar:

síntomas y calidad de vida
patrón menstrual
antecedentes ginecológicos
antecedentes personales y familiares
medicación habitual
presión arterial
peso y composición corporal
colesterol y metabolismo
riesgo cardiovascular
salud mamaria
riesgo trombótico
salud ósea
salud vulvovaginal
sexualidad
sueño y hábitos de vida
Y, cuando está indicado, analíticas u otras pruebas complementarias.

Porque la pregunta no es solamente:

“¿Puedo tomar hormonas?”

La pregunta correcta es:

“¿Qué beneficios puedo obtener, qué riesgos tengo y qué opción tiene más sentido para mí?”

MENOPAUSIA Y CORAZÓN

Hay una conversación que también debemos tener, la salud cardiovascular también importa

CÁNCER DE MAMA VS ENFERMEDAD CARDIOVASCULAR

Muchas mujeres llegan a esta etapa especialmente preocupadas por el cáncer de mama. Es comprensible. Pero hay otro aspecto de la salud femenina al que debemos prestar mucha atención: la enfermedad cardiovascular.

Estadística de Salud

En Europa, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte y discapacidad, mientras que el cáncer ocupa el segundo lugar.

¿Qué cambia durante esta etapa?

La transición menopáusica puede coincidir con cambios en:

  • colesterol y perfil lipídico
  • presión arterial
  • distribución de la grasa corporal
  • sensibilidad a la insulina
  • composición corporal
  • masa muscular

Por eso, hablar de menopausia no debería limitarse a hablar de sofocos. Cuidar la salud durante la menopausia también significa hablar del corazón.

¿LOS SOFOCOS SON SOLO UNA MOLESTIA?

No necesariamente

Los síntomas vasomotores —sofocos y sudores nocturnos— pueden afectar profundamente al sueño y a la calidad de vida.

Además, sabemos que los síntomas vasomotores frecuentes o persistentes se han asociado en estudios observacionales con determinados marcadores y un perfil de riesgo cardiovascular menos favorable.

Esto no significa que tener sofocos vaya a provocar un infarto. Pero sí nos recuerda que una mujer con síntomas importantes merece una valoración que vaya más allá de simplemente intentar quitar el sofoco.

HUESO: LO QUE NO SENTIMOS TAMBIÉN IMPORTA

Lo que no sentimos también importa

La pérdida de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea. Y la osteoporosis normalmente no produce síntomas hasta que aparece una fractura.

Por eso, dependiendo de la edad y los factores de riesgo, puedo valorar aspectos como:

  • antecedentes familiares y menopausia precoz
  • peso corporal y ejercicio
  • alimentación y vitamina D
  • consumo de tabaco/alcohol y densitometría
MÚSCULO, FUERZA Y COMPOSICIÓN CORPORAL

La báscula no cuenta toda la historia

Durante esta etapa pueden producirse cambios en la composición corporal, con tendencia a perder masa muscular y aumentar o redistribuir la grasa corporal. Por eso no me interesa únicamente cuánto pesas.

Mantener músculo y fuerza es una parte importante de la salud a partir de la menopausia. El ejercicio de fuerza, la actividad física, una alimentación adecuada y el descanso forman parte del abordaje.

CEREBRO, SUEÑO Y MENOPAUSIA

Más allá de los cambios físicos

Los cambios hormonales pueden coincidir con alteraciones del sueño, concentración y memoria. La British Menopause Society cita cifras de alrededor del 40–56 % de las mujeres.

Pero una dificultad importante de memoria, concentración o sueño no debe atribuirse automáticamente a la menopausia. También pueden existir otras causas que necesiten estudiarse.

SALUD A LARGO PLAZO

Mirando hacia las próximas décadas

La menopausia puede ser una oportunidad para revisar cómo estás llegando a esta etapa.

Más allá de controlar los síntomas, me interesa revisar aspectos que tendrán importancia durante las próximas décadas: corazón, hueso, músculo, metabolismo, sueño, salud vulvovaginal y sexualidad.

La menopausia no es una enfermedad. Pero sí es una etapa en la que merece la pena prestar atención a la salud futura.

TERAPIA HORMONAL DE LA MENOPAUSIA

El tratamiento más eficaz para los sofocos y sudores nocturnos

Cuando los síntomas afectan a la calidad de vida y no existen contraindicaciones, la terapia hormonal puede ser una opción.

No existe una única “hormona para la menopausia”. Dependiendo de cada mujer podemos utilizar diferentes hormonas, dosis, vías de administración y pautas.

Y tampoco todas las mujeres necesitan terapia hormonal. La indicación se individualiza.

• ESTRÓGENOS: NO EXISTE UNA ÚNICA FORMA DE UTILIZARLOS

Los estrógenos pueden administrarse de diferentes maneras.

Vía transdérmica

A través de la piel mediante gel, spray o parches.

Vía oral

Mediante comprimidos.

Tratamiento vaginal/local

Se utiliza principalmente cuando queremos tratar síntomas genitourinarios como sequedad, atrofia o molestias vaginales.

La vía elegida importa porque no todas tienen exactamente el mismo perfil de efectos y riesgos. La elección depende de tus síntomas, antecedentes y factores de riesgo.

¿Qué vía utilizo habitualmente?

Aunque existen diferentes formas de administrar los estrógenos y la elección debe individualizarse, cuando indico estrógeno sistémico suelo preferir la vía transdérmica, mediante gel, spray o parches.

Esta vía permite administrar el estradiol a través de la piel, evitando el primer paso hepático, y presenta algunas ventajas frente a la vía oral, especialmente en relación con determinados efectos metabólicos y el riesgo trombótico.

Esto no significa que sea la vía adecuada para todas las mujeres. La elección depende de los síntomas, antecedentes, factores de riesgo, preferencias y respuesta al tratamiento.

• PROGESTERONA: MUCHO MÁS QUE “LA HORMONA DEL ÚTERO”

Progesterona: mucho más que “la hormona del útero”

La progesterona suele asociarse únicamente al ciclo menstrual, al embarazo o a la protección del endometrio. Pero sus acciones no se limitan al útero.

Existen receptores y acciones de la progesterona en diferentes tejidos y sistemas, incluidos cerebro y sistema nervioso, mama, hueso y sistema cardiovascular, además del aparato reproductor.

Cuando una mujer conserva el útero y utiliza estrógenos sistémicos, la progesterona o un progestágeno tiene una función esencial: proteger el endometrio. Pero la decisión sobre qué progesterona utilizar, cómo administrarla y qué pauta seguir puede requerir una valoración más amplia. En determinadas pacientes puedo valorar progesterona incluso cuando no existe necesidad de protección endometrial, dependiendo de los síntomas y del contexto clínico.

El tratamiento hormonal no consiste simplemente en “poner estrógeno y progesterona”. Se adapta a cada mujer.
BENEFICIOS, RIESGOS Y MIEDOS

“Me dan miedo las hormonas por el cáncer de mama”
Una preocupación muy frecuente que merece una conversación con matices.

No todas las terapias hormonales tienen el mismo perfil de beneficios y riesgos.

Por eso, reducir la conversación a “las hormonas producen cáncer” no refleja adecuadamente la evidencia actual. Pero tampoco sería correcto decir que la terapia hormonal está libre de riesgos. La decisión debe hacerse comparando los beneficios y riesgos de cada mujer.

Factores clave que tengo en cuenta al valorar si una paciente es candidata a tratamiento:

  • Edad
  • Tiempo transcurrido desde la menopausia
  • Síntomas
  • Antecedentes personales y familiares
  • Salud mamaria
  • Riesgo cardiovascular y trombótico
  • Tipo de tratamiento
  • Dosis
  • Vía de administración
  • Duración prevista
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Contexto General de Salud

En Europa, las enfermedades cardiovasculares siguen siendo la principal causa de muerte; el cáncer ocupa el segundo lugar. No debemos valorar la salud de una mujer únicamente desde el miedo a una enfermedad concreta.

EL MOMENTO EN QUE INICIAMOS EL TRATAMIENTO IMPORTA

La llamada “ventana de oportunidad”

El balance entre beneficios y riesgos de la terapia hormonal depende también de cuándo se inicia.

En general, en mujeres sanas con síntomas que comienzan el tratamiento antes de los 60 años o dentro de los primeros 10 años desde la menopausia, el perfil beneficio-riesgo suele ser más favorable. Eso no significa que el día que cumples 60 años las hormonas estén automáticamente contraindicadas. Significa que edad, tiempo desde la menopausia y estado de salud forman parte de la decisión.

Guía de Inicio de Terapia

Menos de 60 años o < 10 años desde la Menopausia

Momento óptimo. El perfil beneficio-riesgo suele ser más favorable en mujeres sanas con síntomas.

A partir de los 60 años o > 10 años desde la Menopausia

Requiere valoración individualizada. No significa contraindicación automática, pero la salud cardiovascular y general juegan un papel determinante.

¿LA TERAPIA HORMONAL PROTEGE EL CORAZÓN?

¿La terapia hormonal protege el corazón?

La terapia hormonal no se prescribe con el objetivo principal de prevenir un infarto o una enfermedad cardiovascular. Su indicación principal es tratar síntomas menopáusicos y otras situaciones específicas cuando está indicada.

Pero tampoco es correcto asumir que el tratamiento hormonal necesariamente perjudica al corazón. El riesgo depende de la edad, del momento de inicio, del tipo de tratamiento, la vía utilizada y los factores de riesgo de cada mujer. Por eso, antes de iniciar tratamiento, la salud cardiovascular forma parte de mi valoración.

ALTERNATIVAS NO HORMONALES

¿Y si no quiero o no puedo utilizar hormonas?

No todas las mujeres necesitan terapia hormonal y algunas prefieren no utilizarla o presentan situaciones en las que debemos valorar otras alternativas.

Existen tratamientos no hormonales que pueden utilizarse para determinados síntomas, especialmente para los sofocos y sudores nocturnos.

Además, el tratamiento puede dirigirse específicamente al problema predominante: sueño, salud vulvovaginal, sexualidad, salud ósea, etc. No utilizar terapia hormonal no significa que no podamos hacer nada.

MENOPAUSIA, VULVA Y VAGINA

Hay síntomas de los que todavía cuesta hablar

La disminución hormonal puede producir cambios en la vulva, vagina y vías urinarias. Es lo que conocemos como síndrome genitourinario de la menopausia. Puede provocar:

  • sequedad vaginal
  • menor lubricación
  • ardor o irritación
  • sensación de tirantez
  • dolor durante las relaciones
  • pequeñas grietas
  • urgencia o frecuencia urinaria
  • molestias urinarias
  • infecciones urinarias recurrentes

Y algo importante: puede aparecer incluso en mujeres que no tienen sofocos.

Existen tratamientos específicos y no siempre es necesario utilizar terapia hormonal sistémica para tratar estos síntomas.

CONOCER MÁS SOBRE SALUD VULVOVAGINAL
SEXUALIDAD: NO TODO ES TESTOSTERONA

Deseo, excitación, lubricación, orgasmo y dolor son cosas diferentes

La sexualidad puede cambiar durante la perimenopausia y menopausia, pero no todos los problemas sexuales tienen una causa hormonal. Pueden intervenir:

  • sequedad o dolor
  • alteraciones del sueño
  • medicamentos
  • estrés
  • cambios emocionales
  • problemas de pareja
  • enfermedades
  • suelo pélvico
  • cambios hormonales

Por eso, cuando una paciente consulta por disminución del deseo, primero intento entender qué componente de su sexualidad ha cambiado y por qué.

¿Y LA TESTOSTERONA?

La testosterona también es una hormona femenina

Aunque solemos asociarla a los hombres, las mujeres también producen testosterona y esta hormona participa, entre otras funciones, en la respuesta sexual.

En mujeres posmenopáusicas con disminución persistente del deseo sexual que provoca malestar, después de valorar otros factores que puedan estar influyendo, el tratamiento con testosterona puede mejorar el deseo y otros aspectos de la función sexual, como la excitación, el placer y la respuesta orgásmica. No se trata simplemente de mirar un valor bajo en una analítica: no existe un nivel de testosterona que por sí solo diagnostique un problema de deseo sexual. La indicación se basa fundamentalmente en los síntomas y en una valoración clínica completa.

La testosterona no debería presentarse como un tratamiento universal para el cansancio, el aumento de peso o el “antiaging”, porque actualmente no tenemos evidencia suficiente para recomendarla con estos objetivos. Esto no significa que la testosterona carezca de interés más allá de la sexualidad, sino que todavía necesitamos mejores estudios para establecer otras posibles indicaciones.

EL TRATAMIENTO NO TERMINA CON LA RECETA

El tratamiento se ajusta a ti, no al revés

No todas las mujeres necesitan las mismas hormonas, las mismas dosis ni las mismas vías de administración. Cuando está indicado un tratamiento, tengo en cuenta tus síntomas, etapa hormonal, antecedentes, factores de riesgo y respuesta.

El tratamiento hormonal no debería ser una receta estática. Es un tratamiento que se revisa y se adapta a la evolución de cada mujer.

La dosis adecuada es la que consigue el objetivo terapéutico con un balance beneficio-riesgo apropiado para esa paciente.

PREGUNTAS FRECUENTES

Preguntas Frecuentes

Entender lo que está cambiando es el primer paso.

No todas las mujeres viven la menopausia de la misma manera y no todas necesitan el mismo tratamiento. Puedes tener síntomas importantes aunque todavía tengas menstruaciones. Puedes necesitar tratamiento sin que necesariamente sean hormonas. Y, si la terapia hormonal es una opción para ti, podemos valorar qué tratamiento, dosis y vía tienen más sentido en tu situación. Mi objetivo es que entiendas qué está ocurriendo, cuáles son tus opciones y qué beneficios y riesgos tiene cada una, para que puedas tomar una decisión informada sobre tu salud.

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